miércoles, 12 de diciembre de 2012

Parte IIa. La rebelión de los paleontólogos de la calle Perú en 1930

Hugo P. Castello, 2012.  MACN: en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".

Cíticas de los "rebeldes" sobre lo acaecido en el Museo en relación con las categorías, salarios, nombramientos inadecuados durante la dirección del Prof. Martín  Doello Jurado.


Enterado Lucas Kraglievich que el Prof. Martín Doello Jurado acababa de prohibirle la entrada la Sección Paleontología de los Vertebrados al adscripto Don Carlos Rusconi  y habiendo llegado a la conclusión que su rebelión contra el director estaba perdida, decidió elevar el texto de la siguiente carta de renuncia:

Señor Director del Museo de Historia Natural "Bernardino Rivadavia",
Prof. Martín Doello Jurado
Presente

Enterado por las versiones periodísticas de una resolución ministerial recaída en la cuestión
del Museo, por la que usted aparece implícitamente confirmado en las funciones directivas del
mismo, considero que ningún auspicio favorable a la verdadera investigación científica tengo
que aguardar bajo esta situación, como lo evidencia el acto previo de haber destituido al
dignísimo adscripto honorario de paleontología, D. Carlos Rusconi, designado en 1928 de
acuerdo con el suscripto, según reza su nombramiento y a quien se le entorpece de ese modo su
valiosa labor paleontológica, documentada por los 20 trabajos que ha publicado con
materiales del Museo, en el breve espacio de su adscripción, contribuyendo así a realzar el
prestigio de la ciencia argentina sin otra compensación que la de haber cumplido su idealidad.
En consecuencia, renuncio a seguir desempeñando las tareas que, como Encargado nominal de
la Sección Paleontología de los Vertebrados, vengo realizando en el establecimiento; y al
presentar esta renuncia manifiesto mi esperanza de que llegue también para mi país, el
momento en que sus hombres de ciencia dejen de ser apreciados cual meros dientes del
engranaje administrativo y se les otorguen las consideraciones que lógicamente les
corresponden por su alta jerarquía intelectual y por lo que ellos representan para el país,
consideración que, por mi parte, me honro en haberla merecido cumplidamente ya desde el
extranjero, donde sin duda hallaré auspicios para continuar mi labor científica bajo las
requeridas condiciones.
Saludo a V. atte.
Lucas Kraglievich

Tres años después de su renuncia  y ya habiendo fallecido repentinamente en Buenos Aires en 1932, Nicolás Teófilo Kraglievich publicó el texto que parcialmente reproducimos:

Extraído de “Yo acuso” por Nicolás Teófilo Kraglievich: 44-52 (1933).

Texto parcial de la nota enviada por investigadores y técnicos del Museo Nacional al Señor Ministro de Justicia e Instrucción Pública del Gobierno Provisional de la Nación  doctor Ernesto Padilla * (Octubre 27 de 1930).
1º. Porque el cargo de director es ocupado actualmente por el señor profesor Martín Doello Jurado sin nombramiento legal que lo autorice dado que el “Director ad-honorem” que disfrutaba por decreto el 28 de diciembre de 1923 caducó el 10 de enero de 1929, en virtud de haberse creado en esa fecha en el Presupuesto Nacional el cargo de director rentado, y no ha mediado el correspondiente nombramiento que justificara la permanencia del señor Doello Jurado en el puesto.
2º...Porque esta situación de virtual acefalía se hace mas efectiva en el hecho de que desde la presentación de nuestra citada nota, en la que lo descalificábamos por carencia de la elevación de la conducta y temperamento científico necesario a la elevación del cargo, no ha hecho acto de presencia en la casa matriz del museo, situado en la calle Perú y Alsina, ni tampoco el señor Secretario Don Pedro Serié, de tal modo que en esta casa donde los firmantes desempeñamos nuestras respectivas funciones la única representación global es desde entonces la del portero.
3º. Porque hemos constado la despreocupación del señor Doello Jurado hacia la función científica del establecimiento en el hecho de que durante los siete años que ha ejercido el cargo de director sólo ha dado a publicación y en promedio anuales de 230 páginas de los “Anales” y “Comunicaciones” del museo mientras que en los 20 años anteriores, durante los períodos directivos de los señores Florentino Ameghino, Ángel Gallardo, Agustín J. Péndola y Carlos Ameghino los promedios fueron de 750, 610 y 430 páginas respectivamente, no obstante los mayores recursos y elementos con que el señor Doello ha contado. Igualmente exiguo resulta dicho promedio comparado con el que ha producido en los últimos años el Museo de la Plata, aun cuando dicho establecimiento dispone de menos personal científico que el nuestro.
4º Porque en correlación con ese desinterés por el fomento de la producción científica, el señor Doello Jurado se ha permitido retener hasta tres años los originales que le hemos entregado confiados en su promesa que los haría publicar en los Anales del Museo, con lo cual nos hemos visto obligados a dispersar la mayor parte de nuestra producción en revistas ajenas a este museo, mutilándolas, a veces para no ser gravosos a éstas, con gran perjuicio para la perfección de los trabajos, la coordinación bibliográfica y el concepto de la institución y de los que ellas trabajamos; dándose el caso, ente otros similares, de que por un trabajo que hemos logrado se publique en los Anales, tuvo alguno de nosotros que publicar quince fuera de ellos, de modo que si se hubiera acumulado ese material en los “Anales”, habría alcanzado el promedio a más de 500 páginas por año.
En cuanto a algunas cortas tiradas aparte de varios trabajos aparecidos en los Anales de la Sociedad Científica Argentina y en la revista “Physis”, costeadas por el Museo, es de advertir que sólo ficticiamente podrían ser computadas como ediciones efectivas del mismos, y en cambio patentizan la convicción del propio director sobre que dichos trabajos debieron imprimirse oficialmente en los “Anales” por cuenta del Museo.
5º. Porque no tenemos conocimiento de que el señor director haya llevado registro escrupuloso de las entradas de trabajos que le han sido presentados para publicación; y en esa forma ha dispuesto arbitrariamente la prioridad de las publicaciones, dando a veces preferencia infundada a las de autores extraños al Museo.
6º.Porque en conexión con ese desinterés por  las publicaciones científicas, resulta haberse invertido con ese objeto, durante el período directivo del Señor  Doello, una suma insignificante, que no llega a un promedio de cien pesos por mes, tomados de la partida de 4000 pesos mensuales asignada en el presupuesto ordinario para costear ese y otro rubro; vale decir que para fin tan primordial apenas se ha empleado la cuarentava parte de su monto.
7º. Porque para otro objeto muy esencial de la investigación científica, el rubro de
“exploraciones” ha invertido un promedio que creemos inferior a 200 pesos mensuales, o sea la vigésima parte del total (no obstante haber contado con asignaciones extraordinarias para diferentes gastos, que en los 7 años suman unos 130.000  pesos) ,lo cual comprueba que dicha partida no ha sido razonablemente empleada.
8º.Porque ha malgastado el dinero de esa partida global de gastos en pagar empleados administrativos supernumerarios, convirtiéndose el Museo en una institución burocrática, con perjuicio de sus fines genuinos, y por eso porque afición al excesivo expedienteo y vano caporalismo parecen ser móviles preferentes del señor Doello Jurado.
9º. Porque también a consecuencia de su falta de serio interés por la investigación científica, ha desestimado  en muchos casos las indicaciones del alto personal para adquirir materiales de estudio y realizar exploraciones en determinados parajes, y en cambio ha distraído los empleados y recursos en comisiones no coordinadas con plan alguno ni con  los requerimientos que los especialistas le han hecho.
10º. Porque ha interrumpido de modo inexplicable las importantes exploraciones iniciadas por Florentino Ameghino en las barrancas de Miramar, cuyos hallazgos dieron lugar a tantas disquisiciones de trascendencia científica y filosófica, y que por eso mismo merecían ser proseguidas muy especialmente con el fin de esclarecer los problemas suscitados por dichos hallazgos. El experto que tuvo a su atención la vigilancia del yacimiento es mantenido desde hace años ociosos en esta capital, pese a sus reiteradas demandas de partir para atenderla.
11º. Porque el señor Doello Jurado ha perjudicado la reputación del museo y su personal, enviándolo a comisiones científicas sin los recursos indispensable y con la consigna de mendigar el favor público y retribuyéndole después con dádiva sus gastos personales en campaña con menguadas sumas de dinero discrecionalmente otorgadas para suplir la inconsulta medida de haber suprimido los viáticos reglamentarios en la Administración Nacional, tanto mas justificados en el caso de los empleados del Museo por los sueldos exiguos que reciben.
12º.Porque el director ha procedido constantemente con voluntad omnímoda o personalista, haciendo tabla rasa de la autoridad del alto personal científico y técnico, disponiendo a su talante de los empleados y colecciones que de aquel dependen inmediatamente.
13º. Porque el director ha ofendido al alto personal del Museo, haciendo conocer por medio de sus subalternos disposiciones generales atingentes a la marcha del establecimiento o impartiéndoles secretamente resoluciones concernientes a dicho personal, sin  atender las repetidas quejas que sus procederes han motivado.
14º. Porque ha elaborado los proyectos de presupuesto de la institución sin hacer consulta con el alto personal científico y técnico y de este modo ha suprimido cargos preexistentes desde larga data, dejando cesantes a sus titulares mediante modificaciones de leyenda y, lo que es mas censurable, ha intentado imponer subrepticiamente su propio nombramiento de director titular en la Ley de Presupuesto General de la Nación, rotulando el cargo con la capciosa leyenda de “Director y Jefe de la Sección Malacología”, sección de la que él es precisamente, Jefe desde el año 1928.
15º. Porque ha introducido y fomentado antagonismos entre el personal confundiendo órbitas de sus atribuciones, y con este proceder llegó a provocar hace algunos meses la renuncia del cargo de Conservador de uno de nosotros, en la que se dejó expresado claramente que obedecía a un desacuerdo “con la orientación, impuesta al Museo” por el director. Además el Señor Doello Jurado ha provocado el alejamiento de personas que antes trabajaron en el museo y ha intentado perjudicar la labor de los especialistas de otros museos que concurren a éste para sus consultas, y con todo ello se ha creado una atmósfera de antipatía dentro y fuera del Museo.
16º. Porque a pesar de haber multiplicado las adscripciones y subdivisiones de cada sección, no ha estimulado otra cosa que las vanas apariencias, dado que ha entorpecido la eficaz actividad investigadora, y puesto trabas para que la efectuada se consigne en los “Anales” del establecimiento.
17º. Porque ha carecido de ecuanimidad en las retribuciones en dinero al personal adscrito, pues mientras lo ha hecho con algunas personas ha dejado de hacerlo con otras que notoriamente más lo han merecido por si asiduidad y la importancia de su labor.
18º. Porque ha desquiciado las jerarquías al designar “Encargado de Sección” a ciertas personas cuyo empleo es el de “preparador” o “ayudante” preparador, mientras otras de igual categoría permanecen en los puestos que por denominación les corresponden; sin contar con que hay un “preparador” encargado de la Biblioteca y otro que cumple funciones enteramente administrativas, con lo que además, ha sustraído a las secciones personal técnico que les es indispensable.
19º.Porque durante el período en que el señor Doello Jurado ha tenido a su cargo la dirección, se advierte un descenso del nivel intelectual del museo, por cuanto las personalidades científicas perdidas por fallecimiento o renuncia no han sido reemplazadas ni menos aumentada la entidad conjunta de los valores de la institución; y en cuanto al aspecto meramente jerárquico, se ha dado el caso de haber sustituido a un destacado naturalista fallecido, autor de 200 trabajos, por un preparador que no tiene en su haber publicación alguna ( Zotta) y que en esta forma se encuentra equiparado con otros empleados que  han dado a  publicidad muchos trabajos.
20º. Porque ha rebajado los títulos emanados de la Universidad de Buenos Aires haciendo designar para el  cargo manual de “ayudante” preparador a un doctor en ciencias naturales y propuesto para igual cargo de un ingeniero agrónomo.
21º. Porque el deliberado trastrueque y vejamen de jerarquías y consideraciones se ha manifestado también en hechos como el de mantener en alojamiento sucesivos a cual mas indigentes a un funcionario técnico que es a la par profesor titular de la Universidad de Buenos Aires, mientras que subalternos auxiliares de la sección a cargo del señor Doello Jurado disfrutan de instalaciones que, como todas las de dicha sección, se destacan exageradamente por su lujo y amplitud.
22º.Porque ha prescindido del alto personal científico y técnico en la confección de los proyectos del edificio del Museo que se construye en el Parque Centenario, y por ello quizá dicho edificio, si bien magnificente en el papel, es irrealizable con los recursos que su presupuesto le asigna, y su proceso de construcción no satisface la urgencia de abandonar los inadecuados y dispersos locales que hoy albergan las colecciones y dificultan el trabajo.
23º. Porque a pesar de haberle encomendado el superior gobierno por decreto del 28 de diciembre de 1923, “redactar y someter a consideración del gobierno nacional los estatutos que deben regirla institución”, el señor Doello Jurado ha dejado transcurrir siete años sin realizar hasta la fecha esa obra que, ciertamente. Habría sido un freno para sus discrecionales procederes; y no por que su labor como naturalista le haya absorbido el tiempo dado, dado que, en los mismos siete años, ningún trabajo suyo consta en los “Anales” y es muy corto el número de los publicados por el profuso personal de la sección a su cargo.
24º. Porque no ha estado a la altura del cargo de director al mantenerse en el mismo no obstante haber sido documental y públicamente censurado por parte principal del personal del Establecimiento, y además ha sembrado discordia interna al consentir ser respaldado por firmas de personal subordinado, frente a nuestra acusación, en lugar de tratar de levantarla por medios dignos y conducentes, si para ello entiende que hay lugar.-----------------
 
Nota
* El Dr. Padilla fue designado Ministro de Justicia e Instrucción Pública por el Presidente José Félix Uriburu  el 6/9/1930, y renunció a los pocos meses en 1931. Según las referencias históricas no se habría iniciado un sumario administrativo dentro del Ministerio para evaluar las acusaciones de los “rebeldes”contra el director. Padilla le dio la razón a  Doello Jurado, y lo confirmó indirectamente en el cargo.
Algunos de los “rebeldes” renunciaron, otro fue dimitido y mas tarde re-incorporado, otros dos fueron "perdonados” por Doello Jurado y a otros se les prohibió la entrada al museo.

Parte Ia. La rebelión de los paleontólogos de la calle Perú en 1930.

Hugo P. Castello, 2012.  MACN: en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".

Cuatro relatos e interpretaciones de la rebelión: Antecedentes.


Introducción

Cuatro son los relatos que hemos hallado sobre la rebelión que se desencadenó en el Museo Nacional, cuyo máximo exponente fue Lucas Kraglievich,* joven paleontólogo sobre el cual se ha escrito mucho, y a quien nos habremos de referir  aparte.
1º.) El primero de los relatos, y por cierto muy detallado, fue escrito un año después de la muerte de Kraglievich por su hermano, Nicolás Teófilo Kraglievich en 1933, en forma de opúsculo  al que lo tituló “Yo acuso”, parafraseando el caso famoso en Francia, donde el escritor Émile Zola publicó “J'Accuse”, un alegato en favor del militar francés  Dreyfus en 1898 en contra del estado francés. Por ser demasiado extenso (51 páginas), trataremos de sintetizarlo, lo mas fielmente  posible en una nota aparte (Parte II)...



Portada del opúsculo "Yo acuso", autor: Nicolás Teófilo Kraglievich (ENOLA´H),  1933: 54 pp. La Plata.

2º.) El segundo de los relatos fue realizado por Parodiz y Balech (1992) quienes trabajaron en el Museo bajo las órdenes del Prof. Martín Doello Jurado, en aquel momento Director del Museo. El Prof. Enrique Balech, oceanólogo, que se graduó de profesor de ciencias naturales en 1937 aparentemente no habría llegado a conocer a Lucas Kraglievich, y de  la lectura del capítulo referido a Kraglievich pareciera que José Parodiz que trabajó  en 1930 en el Museo tomó partido por Doello Jurado, que era su jefe. A los tres les interesaba la biología marina y resulta evidente que Parodiz y Balech  apreciaban a Doello Jurado.
3º.) El tercer relato es el del paleontólogo Tonni et al (1999) que reproduciremos a continuación, quien  atribuye en pocas palabras, la rebelión al hecho de que Kraglievcih aspiraba a ser director del Museo

4º.) El cuarto análisis de los hechos y  mas reciente fue realizado por José Luís Muñoz Azpiri (h) en el 2010, toma información de “Yo acuso” y  le da la razón al paleontólogo.

Los tres últimos textos por su brevedad los reproducimos a continuación.

1º.) “Yo acuso” por Nicolás Teófilo Kraglievich en 1933 (ver síntesis en parte II).
2º.) La Rebelión de la calle Perú del año Treinta (J. J. Parodiz), Capitulo II.: páginas 18-19. Extracto parcial de “El Museo Argentino de Ciencias Naturales “B. Rivadavia” en pantuflas” (1992).
 “Esta rebelión no fue repentina sino que estuvo incubándose largo tiempo. Su estallido se vio favorecido por la revolución del General Uriburu, con su secuela de persecuciones y cesantías.
El cerebro de esta rebelión alojada en la revolución nacional que depuso al presidente constitucional H. Irigoyen, fue el Ing. Lucas Kraglievich. Probablemente desde la misma asunción de Doello Jurado, Kraglievich fue desarrollando una campaña persistente e insidiosa en contra de aquel.
Kraglievich era considerado el sucesor de Ameghino y pontífice de la paleontología rioplatense. Antes del nombramiento de Doello, él esperaba ser el director del Museo. Por eso cuando se produjo esa designación en el cargo que él consideraba que le pertenecía, su frustración y la de algunos que le rodeaban, fue grande. El hecho consumado, es decir el nombramiento de su rival, no mató sus aspiraciones, mas bien las exacerbó. Así fue como en el relativo aislamiento del local de la calle Perú, se fue desarrollando un rencor autoalimentado, y se concretaron acusaciones falsas y hasta absurdas para conseguir la separación de Doello Jurado. Esta campaña se ligó con algo totalmente ajeno a la dirección del Museo  El campo paleonto-antropológico estaba divido en relación con la estratigrafía, desde la gran polémica en la Asociación Argentina de Ciencias Naturales en el año 1929, que había durado tres largas y encarnizadas reuniones. La contienda fue entre el grupo ultra ameghinista-aquellos que se consideraban los legítimos herederos de Ameghino, con Kraglievich a la cabeza, contra los moderados pero irreductibles, como el tenaz Joaquín Frenguelli  .Ese debate quedó sin solución hasta muchos años mas tarde.
Doello también era “ameghinista” sincero pero no fanático, además aunque se ocupaba de paleontología de invertebrados, era ante todo, un biólogo. Su designación después del viaje a Europa, que incrementó su prestigio, permitió que las actividades científicas de la institución fueran más balanceadas. Su propósito fue dar a todas las disciplinas las mismas oportunidades, lo que estuvo especialmente reflejado en las Memorias del Museo de 1924. Las secciones fueron aumentando su personal en la medida que lo permitía el magro presupuesto.
La reacción de los paleontólogos tradicionales fue creciendo y después de la revolución del 30 estalló una intensa campaña periodística y en gestiones políticas, así como en un manifiesto que firmaron  Kraglievich, el paleontólogo amateur Carlos Rusconi (quien después fue el director del Museo de Mendoza), Lorenzo Parodi, hijo del que había sido coleccionista de Ameghino en Miramar, y otros simpatizantes que no pertenecían al museo. En el museo firmaron, aunque con reticencias, el ornitólogo Roberto Dabbene y el mineralólogo Enrique de Carles. Fuera del museo tenía aliados como el Director del Museo Etnográfico. Ese grupo consideraba que el fomento de otras actividades científicas era una traición a la historia del Museo, que casi desde el principio, pero sobre todo después de Burmeister y de los Ameghino, fue prestigioso y conocido mundialmente por sus colecciones e investigaciones paleontológicas. Se alegaba que las publicaciones del museo no aparecían con la regularidad deseada y que los autores con producción ininterrumpida, Kraglievich especialmente, debían recurrir a órganos ajenos a la institución para hacer conocer sus investigaciones.  A Doello mismo se le reprochaba no haber publicado bastante en su especialidad, como si no tuviese capacidad científica. Llegaron hasta la ridiculez de denigrar a otras personas, como a Pedro Serié, por ocuparse de cosas repugnantes como reptiles.
Los conspiradores utilizaron los ordenanzas para distribuir manifiestos y mensajes, con promesas de ascensos.
Doello Jurado se defendía con notas “especiales “  en los diarios, particularmente en “La Fronda
”, que, en esos días de alboroto patriotero, tenía mucha influencia. Aunque la intriga se desarrollaba en la casa de la calle Perú, Doello estaba, generalmente, prevenido de lo que se tramaba; es posible, aunque no hay evidencia, del mayordomo de esa local, Luís Chillida, quien no estaba confabulado, haya cumplido una misión de fidelidad.
La conspiración falló, aun dentro de un régimen gubernamental que no se medía en el uso de la guadaña, más que nada por la exageración y lo absurdo de las acusaciones. Por su parte Doello tuvo el apoyo de personas de influencia, como Antonio Sagarna, que resultó Ministro de Instrucción Pública, y del general Justo, hombre de la Revolución y poco después candidato a Presidente de la República y, a la postre, Presidente; ambos eran coprovincianos y condiscípulos de Doello Jurado También tenía el apoyo de una persona de gran prestigio tradicional, como el Dr. Ángel Gallardo quien, además era uno de los que favorecieron su nombramiento.
Terminada la crisis, Kraglievich tuvo que exilarse en el Uruguay, donde “paleontólogos” amigos hasta formaron una sociedad a su favor. Dabbene y de Carles fueron perdonados por Doello a causas de sus edades y por que se sabía que habían sido presionados. Carlos Rusconi, quien colectaba moluscos pleistocenos en las excavaciones del subterráneo Lacroze y venía al museo para comparación de ese material con las colecciones del MACN fue notificado por Carcelles que era “persona non grata”, yo estaba presente cuando él dijo “Muchas gracias Carcelles”, se fue y no lo vimos más.  Lo curioso es que 25 años después, cuando yo estaba en el Carnegie Museum y él era director del museo de Mendoza y describía dinosaurios, me escribió y me envió algunos de sus trabajos….
Habiendo eliminado la oposición y ya en aprontes de trasladar todo lo del barrio de Montserrat a la parte ya construida en el Parque Centenario, Doello inauguró una nueva era que fue la mas fructífera en actividades científicas de toda índole, que duró 15 años.
De la frustrada rebelión los que salieron triunfantes en mayor grado (aparte de Doello Jurado,  por supuesto) fueron: el paleontólogo Alejandro Bordas, el Jefe de Mastozoología, José Yepes, que parecía estar en todas partes y el arqueólogo Eduardo Casanova.
En paleontología comenzó una era de reemplazo de la de Kraglievich. Alejandro Bordas, nuevo jefe de paleontología, reorganizó por completo la sección, con la ayuda de la Dra. Noemí
Cattoi. Paleontologia pronto salió de Perú y se instaló donde está ahora, en el subsuelo del cuerpo central del nuevo edificio... Ellos ordenaron lo de la colección Ameghino que todavía andaba guardada en grandes cajones.
Además a Bordas, en esos momentos, le vino como anillo al dedo la expedición Scarritt del Dr. Gaylor Simpson, que aclaró errores y terminó con la estratigrafía de Kraglievich. En esa época Simpson no había alcanzado aun la cumbre en paleontología, pero ya era un especialista de mucho prestigio y en su colaboración Bordas aumentó el suyo; él y Alberto Da Fonseca viajaron con  “Sinson” (como decía Bordas) a Patagonia. Simpson dejó en el museo unos gasterópodos terrestres del Eoceno para que Doello los estudiara, pero éste nunca se hizo tiempo y, finalmente, los estudié y publiqué en 1946.
 En su relato de viaje a Patagonia el norteamericano cuenta su experiencia personal con la revolución de Uriburu y sus corridas por la avenida de Mayo, relato donde no dejó de meter algún pintoresquismo desubicado como cuando pone en boca de la gente sonoros “Olé”!!!........ el texto continúa en la página 20.

Lucas Kraglievich en Miramar, el 3o. a la izquierda, de campera, boina y zapatos blancos con un cigarillo en la mano. Lorenzo Parodi, sentado arriba . Foto Archivo MACN del 26/3/1928.

3º.) Kraglievivch y Doello Jurado: acusaciones, según Tonni,et al, 1999)

“Doello Jurado será protagonista impensado de un episodio poco feliz y mal interpretado que afectó al desarrollo de la paleontología en la Argentina. Es común en el ambiente paleontológico argentino asumir que la actividad de Lucas Kraglievich y algunos de sus colegas en el museo de Buenos Aires, como Lorenzo J. Parodi, Carlos Rusconi (1898-1969) y Alfredo Castellanos (1893-1975), fue interrumpida por el golpe militar de 1930. Sin embargo, esto es sólo parcialmente correcto. Doello Jurado fue designado director del Museo de Buenos Aires por decreto del presidente Alvear, refrendado por su ministro de Justicia e Instrucción Pública, Antonio Sagarna. En 1928 el gobierno de Hipólito Irigoyen confirmó a Doello Jurado como director, cargo al que Kraglievich se consideraba con méritos suficientes para desempeñar pues, como se dijo, había remplazado como jefe de sección y director interino a Carlos Ameghino. Producido el golpe de 1930, Kraglievich y dos de sus colaboradores, Rusconi y Castellanos, hicieron una presentación formal ante el Ministro de Instrucción Pública y Justicia del dictador José Félix Uriburu, con severos e injuriantes cargos contra Doello Jurado. El ministro, Ernesto S. Padilla, desechó las imputaciones y confirmó a Doello Jurado, lo cual provocó la renuncia de los tres citados. Lorenzo J. Parodi se plegó a los denunciantes a través de una nota y como era el único que revestía como personal de planta del museo, fue exonerado” (Tonni et al., 1999).


4º.) Lucas Kraglievich (1886-1932) Extracto parcial de la nota de Azpiri (2010)

….. “A lo largo de la década del 20 la Atenas del Plata - como gustaban llamarla los hombres de la generación de Ameghino - fue embelleciéndose. Buenos intendentes, como Carlos Noel y José Luis Cantilo, hicieron una labor edilicia trascendente, acompañados por consejos deliberantes que, por el nivel de algunos de sus integrantes, eran como un Congreso en miniatura. Se terminaron de construir edificios públicos como el Correo Central, se restauró la Catedral, se ampliaron los hospitales Muñiz y de Clínicas, se erigió el monumento al general Carlos de Alvear y en 1925 se colocó la piedra fundamental del actual edificio de Parque Centenario. Todo preanunciaba el comienzo de una era en la que, junto con la prosperidad económica y la serenidad del debate político, la ciencia argentina descollaría junto a la de los países más avanzados. Mas los acontecimientos posteriores fueron ingratos y la realidad tuvo el sabor de la ceniza. Desde 1923 detentaba la dirección del Museo el Prof. Martín Doello-Jurado, cuya administración, desde su comienzo, mantuvo un permanente conflicto con la planta científica. Esta áspera situación desembocó en la presentación de un memorial de 24 cargos ante el Ministro de Justicia, Dr. Ernesto Padilla, con fecha 27 de octubre de 1930. Vale la pena recordar que la producción científica realizada con materiales paleontológicos por Lucas Kraglievich entre 1928 y1931 (sin contar los que no les fue posible publicar en ninguna parte), puede resumirse así: Anales del Museo Nacional: 2 trabajos;  Sociedad Científica Argentina: 9 id., Physis: 13 id.; Rev. del Museo de la Plata: 3 id., Rev. de Arqueología de Montevideo: 3 id.; Semana Médica: 1 id.; Rev. del Centro Positivista: 1 id.;.
En total, 32 trabajos de los cuales sólo 2 el Museo se dignó a publicar. Esta, sumada a otras ofensivas situaciones motivó que el nombrado, junto a los estudiosos Carlos Rusconi, Lorenzo Parodi, Héctor Greslebín, Alfredo Castellanos, P.M. de la Croix, Alfredo Steullet  y Enrique Deauthier, resolvieran presentar cargos ante la Justicia. Lejos de instruirse un sumario para investigar la veracidad de las imputaciones, se instrumentó una campaña de desprestigio hacia Kraglievich, acusándolo de elemento disolvente y comunista, lo que motivó la renuncia colectiva de los nombrados. Algunos, para subsistir, tuvieron que desempeñarse como guardadores de fieras en el Jardín Zoológico; otros, cuando finalmente la Justicia acepto la legitimidad de los reclamos, fueron reincorporados en el escalafón de ordenanzas.
Kraglievich eligió el amargo camino del destierro. Es que deseaban para el sabio probo el destino de Narsés, el general de Bizancio, cegado y obligado a mendigar ante las murallas de Europa.
Estos sucesos, fueron publicados en un relato publicado los Talleres Gráficos  Olivieri y Domínguez de la Ciudad de La Plata, por su hijo (su hermano Nicolás Teófilo, (H.P.C.))  en 1933, en un opúsculo sugestivamente titulado “Yo Acuso”.

Nota:
* Con posterioridad su hijo, Jorge Lucas Kraglievich trabajó y publicó en paleontología en el MACN, en la década de 1950. Llegó a colaborar con el paleontólogo  Osvaldo Reig., cuyo primer artículo científico en 1945 fue en coautoría con Jorge Lucas.

Bibliografía
Azpiri, J. L. M. 2010. Lucas Kraglievich (1886-1932). www.agendadereflexion.com.ar.../ N° 684 - lucas -kraglievich -1886-1932.
Kraglievich, N. T. 1933. Yo acuso.  [S.l.]: Olivieri y Dominguez, 1933: 54 pp., La plata.
Parodiz, J. J. y E. Balech. 1992. El Museo Argentino de Ciencias Naturales “B. Rivadavia” en pantuflas, copia mimeografiada: 90 pp. Buenos Aires
Tonni, E. P. y Pasquali, R. C., 1999. El estudio de los mamíferos fósiles en la Argentina. Ciencia Hoy 9: 22-31.
Tonni, E. P., A.L. Cione y M. Bond. 1999. Quaternary vertebrate palaeontology in Argentina. Now and then. En: E.P. Tonni and A.L. Cione (eds.), Quaternary vertebrate paleontology in South America. Quaternary of South America and Antarctic Peninsula 12: 5-21.
Tonni, E.P. y Tonni, A. 2001. Patrimonio paleontológico y arqueológico. Consideraciones sobre la integración del patrimonio cultural. Museo 3: 23-29.


Obras referidas a la vida y producción científica de Lucas Kraglievich
 Devincenzi, G. J. 1932. El paleontólogo L. Kraglievich. Sus trabajos en el Uruguay. Anales Museo Historia Natural Montevideo (2) 3: II-VIII. Montevideo.
Fontana, M. A. 1931. La notable obra geopaleontológica del Profesor Lucas Kraglievich. Revista Sociedad Amigos de la Arqueología. 5 231-261. Montevideo.
Kraglievich, N. T. et al. 1936. Sus amigos a Lucas Kraglievich. In memoriam. Pp. 1-118, 3 láms. Talleres Gráficos Ferrari, Buenos Aires.

Las salas de exhibición en el nuevo edificio en el Parque Centenario

2012.  Hugo P. Castello, MACN:  en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".

Las salas de exhibición y los pabellones recién construídos en la década de 1930

El plano de arquitectura del nuevo edificio del Museo en el Parque Centenario muestras en negro los pabellones A, B y C, que son los únicos tres que se pudieron construir con los fondos existentes. El frente del museo daba hacia el interior del parque y la cara posterior enfrentaba la calle Chubut, actualemnte Avda. Patricias Argenitnas.
No bien se inauguró en 1932 el primer Pabellón de los tres a los que quedaría reducido el proyecto original de arquitectura, comenzó el traslado de parte de las colecciones y una de las primeras salas en ser montada en la Planta Baja del nuevo pabellón fue la Sala de Mamíferos.
En la pared del fondo de la sala se aprecia en la foto un calco en yeso de un feto (+ 3 mts. de long.)de ballena azul, moldeado por los hermanos Fonseca, y que constituye una pieza única en América del Sur * 

Contra la pared del fondo, se exhibiá un calco en yeso de un feto de ballena azul, a la izquierda un calco en yeso de un delfín y debajo el cuero taxidermizado de una gran serpiente. Foto del diario La Prensa.
Los pequeños mamíferos taxidermizados se exhibían en “jaulas” de vidrio y marcos de metal o madera, que habían sido construídas en el siglo XIX e inicios del siglo XX. Una de las principales dificultades que encontró el Profesor Doello Jurado, en ese entonces el Director del Museo, fue la falta de fondos para la construcción de exhibidores para las salas del museo.

Sala de Paleontología
La Sala de Paleontología en el Pabellón central, en un inicio estaba bastante desierta, ya que en el reducido espacio de exhibición del antiguo museo, la pieza fósil más grande que se había exhibido era el Megaterio y algunos fósiles de gliptodontes, que provenían del período de 1862 a 1892. Sus paredes laterales estaban decoradas por pinturas murales con motivos de paisajes argenrtinos, entre ellos, las Cataratas de Iguazú.










Sala de Paleontología, casi desierta, acaban de llegar , a la derecha algunos fósiles pequeños.



















La Sala Paleontología un tiempo después, con algo más de piezas en exhibición. Nótese ,en un primer plano, la pequeña réplica de un dinosaurio herbívoro.

El Pabellón III en construcción

Se aprecia a la izquierda y al fondo el Pabellón II que habría de albergar la Biblioteca y posteriormente las colecciones de insectos Entomología y de Invertebrados Se terminó de construir en 1934 . Las obras del Pabellón Central ya estaban comenzadas.

Desmembramiento del MACN
En el primer piso se exhibían las piezas de Arqueología, hasta que durante la administración del Dr. Agustín E.Riggi, en una medida desacertada y a pedido de su dirección, por Decreto del 10 de Junio /1947, el Poder Ejecutivo dispuso que todas las colecciones de Arqueología, Etnográfica y Antropológía fueran cedidas al Museo Etnográfico de la Universidad
de Buenos Aires. El espacio que dejó libre la Sección Arqueología fue ocupado posteriormente en el subsuelo, por la División Ictiología (peces).


La sala de Arqueologia en el 1er. Piso del nuevo edificio










*Nota: El calco del feto fue posteriormente trasladado en 1980 a la Planta Baja del museo, a la denominada "Sala de los Gigantes del Mar", donde fue exhibido hasta que se construyó en ese espacio educativo, un " Bar Temático", sumamente criticado en su momento por la falta de un sentido estético y el uso excesivo del acrílico y además por la pérdida de la única sala dedicada a temas marinos El feto fue destruido, durante la administración del anterior Director, al ser descolgado de la pared, en forma descuidada y sin los implementos adecuados, por empleados sin experiencia previa. y sin los medios adecuados para manipular una pieza pesada y de gran tamaño. Ese mismo día, una acuarela de un delfín, el único original pintado por Burmeister, que se exhibía en una de sus paredes, fue dejada tirada en el piso y rescatada po un investigador del MACN

Inauguración del Monumento al Gral. Roca y demolición de la ochava de la esquina de Alsina y Perú.

 Hugo P. Castello, 2012 MACN:  en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara
La ochava del antiguo edificio del museo donde confluían las calles Alsina y Perú (color rosa) fue demolida para poder trazar la Avenida Diagonal Sur (Avda. Presidente General Julio Argentino Roca) y colocar en el centro de la misma, en la intersección con la calle Perú, el monumento al General Roca, una escultura ecuestre en bronce de José Luís Zorrrila de San Martín, en el año 1941. 
Lo mismo ocurrió con la plazoleta que estaba ubicada frente al Museo. Ya para esa fecha los últimos investigadores que trabajaban en el Museo, en la División Paleontología, se habían mudado al nuevo edificio del museo en el Parque Centenario. Sin embargo el Director del Museo, Prof. Doello Jurado conservó unos años mas el espacio en la planta baja del viejo edificio para albergar algunas colecciones y un salón para conferencias.





Fachada del Museo
(Alsina y Perú), ya había llegado la iluminación pública.


A partir de esa fecha se instalan en los locales abovedados del viejo museo distintos laboratorios y aulas de la Facultad de Ingenieria y mas tarde de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, así por ejemplo, en el primer piso, en una de las salas con ventanas sobre la calle Alsina estuvo ubicado en la década de 1960 el Laboratorio de Trabajos Prácticos de Química Inorgánica.










Trazado de la Avenida Diagonal Sur, para ello se demolió la ochava (color rosa) del viejo museo en Alsina y Perú (En ese momento Fac. de Ingeniería y de Exactas y Naturales de la UBA), también desapareció la plazoleta (color amarillo) que existía frente al museo y posteriormente se erigió en 1941 el monumento al Gral. J.A. Roca (color verde). 

Lista de empleados del Museo de Historia Natural y de votantes durante el año 1909

Hugo P. Castello, 2012.  MACN: en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".

El gobierno nacional, cuyo Presidente era Figueroa Alcorta (1906-1910), le requirió al Director del Museo que elevara una lista de votantes, que fueran empleados del museo, quizás en preparación de las elecciones presidenciales de 1910.
Los candidatos presidenciales para el próximo período fueron Roque Sáenz Peña y Victorino de la Plaza, los radicales se abstuvieron de participar.
El listado elevado por Florentino Ameghino, en el cual cada empleado describe sus antecedentes laborales, mencionaba la siguiente nómina de personal, siendo llamativa la variedad de nacionalidades:

Florentino Ameghino (Director)
Carlos Ameghino
40 años soltero, Argentino, Naturalista viajero del M.N. 28 enero 1903.
De Carles (Naturalista viajero)
Sin datos personales
Roberto Dabbene
41 años soltero, Italiano
1º Catedrático interino de Farmacia y bioquímica Univ. de Córdoba: Entró 1º mayo 1886, cesó Diciembre 1886
2º Empleado en el Jardín Zoológico: 30 Octubre 1890, 30 de Abril 1900
3º Naturalista viajero del Museo Nacional 1º Mayo 1900, 31 Diciembre 1905
4º Naturalista encargado de la Sección Zoología
y Anatomía Comparada del M.N., 1º Enero 1906Juan Serié
57 años casado, Francés, Preparador Museo Nacional 20 de Mayo 1892.
Emilio Semignani
51 años casado Italiano, 1º Preparador Museo Nacional 1º Agosto 1892.
Juan Carlos Huwiller
34 años casado, Argentino
1º Ayudante del Secretario biblioteca Muso Nacional: 9 de Mayo 1905 31 Diciembre 1905
2º Ayudante de Secretaria 1º de enero 1906.
Carlos Bettfreund
85 años, viudo, Alemán
1º Ayudante preparador Museo Nacional, 1º de enero 1906
He desempeñado gratuitamente el puesto de Custodio Honorario de la Colección de Botánica del Museo Nacional desde el año 1892 que ofrecí mis servicios en esa forma al Sr. Dr. Carlos Berg, anterior Director.
Juan Mariani
32 años soltero, Argentino
1º Guardián Museo Nacional 13 de enero 1896 1º de enero 1906
2º Ayudante preparador del M.N. 1º de enero 1906.
Ángel Zotta
31 años soltero Italiano, 1º Celador Hotel Inmigrantes Febrero 1897 20 de Diciembre 1897; 2º Ayudante preparador del M.N. 1º de enero 1906
Observaciones: entró el 21 de Diciembre de 1897 como empleado particular del Dr. Carlos Berg, trabajando con tal motivo gratuitamente para el museo en la Sección Entomología, desde
enero 1902 ha trabajado en preparaciones en dicha Sección, siendo mi trabajo remunerado hasta fines de 1905.Mario Callendret
23 años soltero Francés, 1º Guardián Museo Nacional 17 de Agosto de 1903 Diciembre 30 1905; 2º Ayudante preparador M.N. 1º de Enero 1906.
Eriberto E. Berretta
28 años casado, Argentino, 1º Carpintero M.N. 1º Febrero 1906.
Teodoro Gutiérrez
45 años casado Español, 1º Ordenanza Colegio Nacional (de Buenos Aires) 20 Noviembre 1890, cesó Agosto  1896; 2º guardián Mª. 1º Septiembre 1896.
Domingo Sconcia
44 años casado Italiano, 1º Guardián Museo Nacional 15 de enero 1906...
Francisco Antenuscci
48 años casado, Italiano
1º Agente de Policía Comisaría 18ª, 1888 cesó en Junio 1889
2º idem en Comisaría 25ª. 1891, cesó Febrero 1896
3º Jefe de Cocina Fragata “25 de Mayo” Abril a Octubre 1894
4º Agente de Policía Comisaría 5ª. Secc. 3ª. Marzo 1895 a
Diciembre 18976º Portero M.N. 1º de Agosto 1897 27 de Octubre 1902
7º Guardián M.N. 1º de Febrero 1906.
Seriliano Homero
47 años casado, Argentino, 1º Mayordomo M.N. 4 de Mayo 1903
Observaciones: He sido peón de Aduanas en Diciembre 1886 y peón de las obras del Riachuelo en Mayo 1901 hasta Mayo 1903.
Pedro Urrutti
35 años casado, Argentino, 1º Ordenanza M.N. 1º Setiembre 1897
Observaciones: He tomado servicio en el mes de Octubre de 1890 en el Telégrafo nacional prestando servicio interino hasta fines de 1896.

Nacionalidades de los empleados del Museo Nacional en el año 1909
En el año 1909 el Museo estaba bajo la Dirección
de Florentino Ameghino.El plantel de empleados en 1909 se había incrementado a 17, pero llamativamente sólo uno de ellos tenia título universitario y era ítalo-argentino.
Director (Argentino) (Paleontólogo)
Encargado de la Sección
de Zoología (Ornitólogo) (Italo-Argentino) (Doctorado en la Univ. de Génova).
Encargado de la Sección Paleontología
(Paleontólogo) (Argentino) (1)Preparador de muestras (Francés)
Preparador de muestras (Italiano)
Ayudante preparador (Alemán) voluntario
Ayudante preparador (Argentino)
Ayudante preparador (Italiano)
Ayudante preparador (Francés)
Ayudante de Secretaria (Argentino)
Carpintero (Argentino)
Guardián (Español)
Guardián (Italiano) (2)
Mayordomo (Argentino)
Ordenanza (Argentino)
Empleado (sin datos).
Llama poderosamente la atención la gran variedad de nacionalidades de los empleados: Argentinos (7), Italianos (5), Franceses (2) y Español (1), Alemán (1), sin datos (1), producto de la inmigración masiva en las décadas anteriores.

Nota

(1) Carlos Ameghino, que había ingresado al Museo en 1903 como naturalista viajero, en 1909 tenía 40 años de edad, y recién al fallecer su hermano en 1911, durante la dirección de Ángel Gallardo (1912-1916) seria nombrado a cargo de la Sección de Paleontología de Vertebrados. En 1919 asumió como Director interino del museo y renunció en 1923 cuando se acogió a la jubilación, aunque continuó trabajando en forma honorífica hasta su fallecimiento en 1936.



Agustín J.Péndola de Secretario a Director interino del Museo Nacional

2012.  Hugo P. Castello, MACN en comisión en la Fundación
de Historia Natural "Felix de Azara".

El 7 de mayo de 1881 en una nota que Burmeister remitiera al Ministro (1) solicita un asistente para su oficio de Director, y especifica que, en particular, necesita un Inspector de la Biblioteca, (o sea un Bibliotecario) que se ocupe de la ya bastante rica Biblioteca y propone que se abra un puesto nuevo para el Museo con un salario mensual entre los 2500 y los 3000 p.m.c.
Como resultado de esa petición, el puesto de Inspector de Biblioteca se crea, y el  4 de enero de 1882 Burmeister solicita al Superior Gobierno de la Provincia de Buenos Aires que el joven Agustín Péndola **, de 31 años de edad, sea designado como Inspector y Bibliotecario del museo, con un salario de 2500 p.m.c., el cual equivalía a un tercio del salario del director, y era el segundo en importancia en el reducido plantel de empleados.
Agustín J. Péndola (1841-1936) , Director interino del Museo (Foto Archivo de la Div.Museología, MACN).
Péndola era en ese entonces un hombre con bastante experiencia acumulada ya que anteriormente se había desempeñado en la contaduría del Gobierno Nacional y ocupado un puesto en la Policía de la Capital bajo la dirección del Dr. Marcos Paz y había sido además empleado como ayudante de IIa. en la 1ª. Escuela Nocturna de la Capital desde 1872 hasta 1896.
En realidad el antecedente más importante de Péndola es que había sido Director de la Imprenta  y Librería de Mayo de Carlos Casavalle, cuyo local en el año 1879 estaba situado en la calle Perú 115, a pocos metros del Museo, y en el cual Herman Burmeister asistía a las tertulias que organizaba Casavalle.
Durante su trabajo en al imprenta, según Burmeister, Péndola se había familiarizado con la edición de libros y obras “medio científicas”.
En 1887 Péndola seguía ocupando el cargo de Inspector del Museo Nacional y en 1889 fue coautor de una obra pedagógica. (1).
En 1895, Carlos Berg, refiriéndose al recargo de tareas  manifestaba:” si el señor Agustín Péndola ha desempeñado con celo este conjunto de puestos, con una remuneración nada equitativa, puedo asegurar al Sr. Ministro que lo ha hecho a costa de su salud, sacrificándose en horas y días feriados en que debería estar libre" (Berg, 1895: 14).
Agustín Péndola fue subiendo en el escalafón y ya, bajo la dirección de Florentino Ameghino, era la segunda persona en importancia después del cargo de director, ocupando los cargos de Secretario, Bibliotecario y Habilitado (contador), cargos que continuó ejerciendo (Secretario y Bibliotecario del Museo) cuando asumió la dirección el Dr. Angel Gallardo en 1913.

Curriculum Vitae abreviado de Péndola, según una lista de empleados del museo en el año 1906
Mas tarde ante la renuncia al cargo de Director del Dr. Ángel Gallardo, quien fue designado presidente del Consejo Nacional de Educación,  Péndola ocupó el puesto de Director Interino desde 1916 hasta el 11 de agosto de 1919, siendo sucedido en el puesto de Director Interino por Carlos Ameghino.
Al jubilarse el 1º. de Agosto de 1925 fue reemplazado en la Secretaria y como Habilitado por el Sr. Pedro Serié, quien tenía a su cargo, además,  las Colecciones de peces y reptiles del Museo (Anónimo, 1927.
En la planilla de salarios del Museo Nacional del mes de Noviembre 1925 figuraba como Prosecretario Don Juan M. Péndola con un salario de $ 342 y Pedro Serié percibía  $ 392.33 como Secretario, Bibliotecario y Habilitado.

El caso de Péndola es uno  de los pocos que conocemos en los que un empleado que entró al Museo como Inspector y Bibliotecario llegó a ser Director Interino, lo que manifiesta la gran capacidad de quien fuera en su juventud, ayudante de contador, empleado de la policía  e imprentero (AHMACN 4/1/1882).
 
Taller de Taxidermia, Museo en la calle Perú. Con gorro Carlos Ameghino y detrás de la escalera Agustín J. Péndola. (Año desconocido).(Foto Archivo UBA).

Juan  María Péndola,
Hijo de Agustín y nacido el 6/2/1894 ingresa al Museo, cuando su padre asume como Director Interino ese mismo año para realizar Trabajos Extraordinarios el 1/1/1916, asciende a Ayudante de Biblioteca el 1/4/1917, y el 1/4/1920 pasa a ocupar el cargo de Prosecretario donde permanece hasta el 30/7/1931 en que permuta su cargo por un puesto en la Biblioteca Nacional.

Notas:  
(1) AHMACN No. 556 (75/1881)
(2) Según el Censo Nacional de 1895, Agustín Péndola: 44 años, casado con una mujer Empleado Público, casado con (Juana)  Española de 38 años y 6 hijos: Agustín: 18 años, Luís: 16 años; Maria Luisa: 13 años; Irene: 8 años; Carlos: 8 años; Juan Maria: 1 año. La familia Péndola vivía en Buenos Aires, Sección 10a, subdiv. 33.

Bibliografía
Anónimo, 1927. Museo Nacional de Historia Natural de Buenos Aires.Physis, VIII (31): 637-652.
Guerrico, Fernando D.; García, Julio A. y Agustín Péndola-. 1889. Biblioteca Pedagógica: Buenos Aires, febrero 21 de 1889 [en línea]. 
Péndola, A. J.1917 Anales del Museo Nacional de Historia Natural de Buenos Aires. Índice de los tomos i-xx (1864-1911) Buenos Aires, Establ. Graf. "Oceana".