viernes, 3 de mayo de 2013

La contratación de científicos alemanes y europeos para el Museo Argentino de Ciencias Naturales, durante la presidencia del Gral . J. D. Perón.


Hugo P. Castello, 2013.  MACN: en comisión en la Fundación de Historia Natural "Félix de Azara".

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial sobrevino la ocupación y división  de  Alemania  por  parte  de  los  aliados  y  una  muy  particular  forma  de botín de guerra. Durante la primera mitad de la  década del cuarenta, el Tercer Reich había logrado mantener, y en muchas áreas intensificar, su superioridad científico-técnica con respecto a las  potencias occidentales y la Unión  Soviética. Pero si bien la captación de científicos alemanes en la inmediata posguerra benefició principalmente a las nacientes superpotencias de la Guerra Fría, otros países lucharon también por acceder a este reparto de hombres, secretos, planos y prototipos. En nuestra región, tanto Argentina como Brasil, tuvieron una clara política en este sentido, si bien cada una estuvo caracterizada por las particularidades de sus gobiernos y de sus  relaciones con las potencias de ocupación, las que gestionaban las visas para que los científicos alemanes
pudieran salir del país en busca de mejores oportunidades de trabajo e investigación

La Argentina en el periodo de Perón, cuya percepción estratégica es uno de los atributos que incluso sus opositores no le niegan,  acarició la idea de convertirse en una potencia mundial a través de la importación y desarrollo de modernas tecnologías  europeas. Mientras que numerosos artículos describen el éxito de la influencia de los militares alemanes en el desarrollo de regimenes militares autoritarios en América Latina, poco se ha investigado sobre las fallas de los científicos alemanes en desarrollar industrias y tecnologías modernas, en especial en Argentina.
El fracaso del desarrollo de aviones jet  (Pulqui I y II) en la Fábrica militar de Aviones de Córdoba, por parte del ingeniero Kurt  Tank, y el fiasco del Proyecto de la isla Huemul sobre fusión nuclear en frío, por parte del físico austríaco Ronald Richter, constituyen ejemplos  que ilustran la enorme dificultad en transferir tecnologías de una nación altamente industrializada como Alemania a un país tradicionalmente rural y escasamente industrializado como lo era la Argentina a inicios de la década del 50 como la Argentina (Hagood, 2004).

El Departamento de Ciencias Geológicas del  Instituto Nacional de Investigación de las Ciencias Naturales.
Hasta mediados de 1946, bajo la dirección del Prof. Doello Jurado la Sección de Geología del Museo Argentino de Cs. Naturales estaba dividida en dos secciones: la de Mineralogía a cargo de Romeo Croce,  y Geología, bajo la dirección de Agustín Riggi, Ya en la segunda mitad de 1946 con el Museo bajo la dirección de Riggi, Geología  pasó a ser el principal Departamento  de investigación con numerosos laboratorios y fue quizás el período del INICIN y MACN (1946-1955)  en el que la Geología fue un área prioritaria. En la actualidad  (2013) es un área casi inexistente, donde sus colecciones se alojan en muebles destartalados del corredor del 3r.Piso y las investigaciones geológicas son muy escasas.
Parodiz y Balech (1992) (Pág.:60-65) brindan una descripción detallada sobre el período de Croce y Riggi en el MACN previo a la llegada de Riggi a la dirección del Museo, y de las relaciones profesionales entre ambos.  Según cuentan estos investigadores “En el Museo, Riggi, hacía trabajos técnicos para dueños de minas y otros, en realidad se los hacía, por lo menos en buena parte, Croce, pero Riggi los entregaba y cobraba. Creo (E.B.) que en el Museo hacía poco mas que eso, lo que significaba que su aporte para la institución era casi nulo”.
El Departamento de Ciencias Geológicas 1946 que había sido casi insignificante, pasó a ser el mas desarrollado y con mayor cantidad de laboratorios y talleres de apoyo, lo que demostraría el interés que tuvieron Riggi y el gobierno nacional en la exploración y explotación de minerales estratégicos para la defensa nacional de aquellos años.
A partir de 1947 en el organigrama de la Estructura administrativa del Instituto Nacional  de Investigación de las Ciencias Naturales, Riggi había previsto la necesidad de contar con dos oficinas claves y novedosas que dependían directamente de la Dirección General: la Oficina del Plan Quinquenal y  la Oficina de Problemas de Defensa Nacional (en relación con los Recursos Naturales).

Según Parodiz y Balech (1992) en “el Dto. de Geología trabajó como segundo Jefe, el Sr. J. R. Cuomo, que en los años que estuvo en el museo, se especializó en investigaciones “top secret”, al parecer se trataba de los yacimientos de uranio, lo que estaba conectado con el colosal engaño de la fabricación de la bomba atómica, dirigida por el físico Richter, en la isla Huemul, en el sur de Neuquén....”*

En Argentina la exploración geológica en búsqueda de uranio había comenzado a fines de la década del 40 y se sistematizó a partir de la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en 1950.
No es correcto afirmar que la búsqueda de mineral de uranio fuera esencial para el proyecto de Richter, ya que su proyecto de fisión nuclear no requería de ese mineral, que si fue necesario, mas adelante, para el proyecto de fusión nuclear, que habría de culminar con la generación de nucleoelectricidad al comenzar en Argentina en 1974 con la entrada en operación de la central “Atucha I “(Palamidessi, 2006).

La contratación de científicos europeos
Según minuciosamente describe Meding (1999) en su libro, que es fruto de un trabajo de Tesis que él presentara en la Facultad de Filosofía en la Universidad de Colonia, Alemania, el gobierno de Perón, una vez derrotada la Alemania nazi, hizo en Europa  un esfuerzo considerable para la contratación de científicos e ingenieros alemanes en disciplinas que no existían en nuestro país, especialmente en Ingeniería aeronáutica, hidroeléctrica y en ciencias naturales.
Al llegar a nuestro país, según investigó Meding, los recién emigrados fueron distribuidos en distintos organismos públicos “Mientras científicos e ingenieros trabajaban para las fábricas militares argentinas, la mayor parte de los científicos alemanes fue absorbida por las universidades e institutos del país donde, a partir de su actividad profesional en Alemania, desarrollaron un intenso trabajo científico en investigación y enseñanza. Los primeros de ellos habían sido abordados directamente por la delegación argentina establecida en Europa para la emigración al Río de la Plata, otros se habían postulado ante las representaciones diplomáticas argentinas.
El estado financió el viaje y puso fondos a disposición para emplear a dichos científicos de alto quilate de conformidad con su especialidad, lo que en algunos casos resultó difícil, dado que en aquel entonces no estaban representados en la Argentina algunos de los campos de investigación de alta especialidad y no se sabía que hacer con ellos”.

No queda claro si la creación del Instituto Nacional de Investigación de las Ciencias Naturales en 1948 por parte de Riggi fue una medida expresamente tomada para dar cabida a los científicos europeos que llegaban al país, o si ella fue producto de una decisión previa a ese momento.
Meding esclarece en algo este punto al afirmar “Así fue como el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, reorganizado en su momento  por Hermann Burmeister, sirvió para muchos como una estación intermedia. Su director Riggi, tenía excelente relaciones con la Dirección de Migraciones, de ahí que pudo practicar su propia política científica y conseguir reagrupaciones familiares.
El director también supo aprovechar sus contactos con la autoridades aduaneras  para adquirir aparatos de investigación del extranjero. Por ley se había dispuesto un  aumento considerable del presupuesto del  Museo ** (Ley 12901 (11/12/1946) Cámara de Diputados), lo que en adelante puso en condiciones a la Dirección de posibilitar que  los recién llegados desarrollaran una actividad científica por un período transitorio.
Con este fin se incorporó al Museo, como fundación nueva, el Instituto Nacional de Investigación de las Ciencias Naturales, que fue desglosado en diferentes departamentos. En el Departamento de Zoología trabajaba el inminente parasitólogo Lothar Szidat ***, en el Departamento Geológico el experto en estratificaciones, doctor Sander, en el de Botánica investigaba la doctora Buchinger, quien mas adelante pasó a la Universidad de La Plata. Después de su trabajo para el Museo, el Dr. Fenninger obtuvo un cargo docente en el colegio alemán Goethe y  fundó un instituto hidrológico.
El Instituto de Ciencias Naturales del Museo no limitó la incorporación sólo a los alemanes. También engrosaron sus filas científicos rusos, croatas y húngaros. En cambio la “lingua franca” que se utilizaba en el Instituto era el alemán. A través del Museo, como distribuidor, los especialistas y científicos europeos alcanzaron por fin puestos en universidades e institutos o se pasaron al terreno de la economía

Con respecto a la mencionada Ley del año 1946, existe la siguiente referencia que echa un poco de luz sobre este tema:
Esto fue facilitado por una ley del año 1946 que dispuso un aumento considerable del
presupuesto del museo, asumiendo el Banco Central de la República Argentina (BCRA) la responsabilidad del pago de los sueldos de los investigadores extranjeros contratados (cuando el museo no tuviera partidas suficientes) y la decisión, no siempre favorable, del otorgamiento de préstamos especiales para los que documentaran precariedad económica extrema. En principio, estas franquicias habrían contado con el respaldo de Perón, al menos por lo que se desprende de la correspondencia oficial de Riggi con los funcionarios del BCRA. Si bien gran parte de los científicos extranjeros eran alemanes y la lingua franca del instituto era el alemán, también trabajaron allí científicos rusos, croatas y húngaros.(Mendoza y Busala, 2006). Aunque tambien se menciona que el salario del Dr.Victor Angelescu fue pago durante unos años por la Comisión Nacional de Energia Atómica.

Otros científicos de gran valía, fueron los doctores rumanos Zaharía Carpan Popovici y Victor Angelescu que fundaron cada uno a su manera, los cimientos de la Biología Pesquera en la Argentina..Ambos pasaron a formar parte, junto con numerosos otros intelectuales, de la comunidad rumana de 50000 expatriados en nuestro país que escaparon de la dominación soviética de su patria..

El Dr. Zaharia Carpan Popovici fue un hidrobiólogo rumano de gran reputación en su país y luego en Argentina quien junto con su colega Victor Angelescu  escribió la monumental obra “La economía del mar y sus relaciones con la alimentación de la humanidad” de 1056 páginas, editada por el MACN en 1954. Mas tarde pasó a Hidrografía Naval para emigrar  como oceanógrafo, después a Lima Perú , donde se desempeñó como profesor universitario. 
El Dr. Víctor Angelescu (1912-202), un doctor en Ciencias Naturales especializado en pesquerías marinas, nacido en Rumania, finalizada la Segunda Guerra mundial fue contratado por la Comisión Nacional de Energía Atómica ,pero con lugar de trabajo en el Instituto y MACN, donde se desempeñó entre 1948 y 1955. Su actividad en el MACN fue relevante en estudios sobre biología y alimentación de peces detrictívoros, formando un pequeño grupo de trabajo en esa disciplina. Entre 1949 y 1954 publicó cinco extensos trabajos. Más tarde pasó a trabajar al Instituto de Biología Marina del Mar del Plata, actualmente el INIDEP de Mar del Plata. Trabajó en la FAO, Italia, y retornó al INIDEP, donde transcurrió el resto de su larga y fecunda vida profesional.(López, Ehrlich y Gómez,2012).
El  Dr. Victor Angelescu pasó del MACN al Instituto de Biología Marina de Mar del Plata, posteriormente INIDEP.
Parodiz y Balech mencionan que entraron al museo una  cantidad de científicos extranjeros, “algunos fueron excelentes aportes  a la ciencia argentina. Anotamos entre ellos a dos rusos: el físico-químico M. Tashapeck...que  hizo estudios de física del suelo, especialmente de sus coloides. ...y el planctólogo E. Boltovskoy nacido en Rusia, llegado al país en 1948, que recién pudo empezar a trabajar en el museo en 1950”, y con el pasar de las décadas se convirtió en una famoso especialista en foraminíferos del Atlántico SO., que trabajo durante casi medio siglo en el Museo,  habiéndose incorporado al CONICET en 1961.
El Dr. Esteban Boltowskoy , eminente especialista en foramíniferos  (Foto cortesía  de sus hijos). 
Pero no todos los científicos extranjeros aportaron por igual al Museo, al respecto afirmaron: “hubiese sido afortunado que todos los científicos europeos que vinieron en esa época hubiesen sido de calidad, si no igual, no muy inferior a la de los cinco que mencionamos. Pero ni fue así; hubo varios que no aportaron nada o que fueron descarados simuladores. Entre los elementos negativos hubo un húngaro, que mientras estuvo en el Museo, sólo escribió  algunos artículos políticos. Un austriaco que apareció en estas tierras como biólogo. Aunque no se sabe que en las suyas hubiese dejado investigación alguna, tampoco dejó  nada positivo en el museo”.

Quien permaneció toda su vida trabajando en el Museo, fue el Dr. Esteban. Boltovskoy (1912-1997), un ruso-blanco que llegó a la Argentina en 1948, (quien no habria sido contratado o contactado previamente por el Director del MACN ) pero que recién pudo entrar a trabajar en el Instituto en 1950,  y posteriormente fue incorporado al CONICET para convertirse  en el mejor especialista de foraminíferos del país. Bajo su dirección se creó, lo que es hoy en día, la Colección Nacional de Foraminíferos, iniciada en 1958 , y que en la actualidad cuenta con mas de 500.000 ejemplares identificados y catalogados, que representan mas de 12.000 especies, planctónicas y bentónicas.

Los científicos europeos no permanecieron trabajando en el Instituto y Museo.

De todos los científicos europeos incorporados por Riggi al Museo e Instituto, solo dos permanecieron en ese ámbito por el resto de sus vidas, Szidat y Boltowskoy, los demás emigraron hacia nuevos lugares de trabajo, probablemente debido a que los salarios del Museo eran bajos****, o no contaban con los elementos necesarios para investigar adecuadamente. El esfuerzo llevado a cabo por Riggi, se podría decir que no fue beneficioso para el Museo, pero quizás lo fue para el país.

La personalidad del director Riggi

Fue el ultimo director del Museo en el siglo pasado que supo mantener contacto con las altas autoridades de la Nación y gracias a ello obtuvo amplios presupuestos para el MACN, aunque luego, sus detractores lo acusaron de haberlo malgastado y de haber perseguido políticamente a los científicos que no compartían las ideas políticas de aquello época.
En la obra de Parodiz y Balech (opus cit)  se aportan datos difíciles de verificar donde se describen posibles orgías de Riggi, en un cabaret al que había asistido, a pesar de estar casado.
Comentan que, como la Prof. Irene Bernasconi, trabajaba en un laboratorio pared de por medio con el de E.B., al escuchar ésta los relatos de Riggi sobre sus aventuras eróticas o cuentos subidos de tono,  ella le golpeaba la pared y le gritaba “recuerde que estoy aquí”.
Ambos autores son los primeros en mencionar los primeros casos de corrupción conocidos en el MACN, quizás los haya habido en el pasado previo al de Riggi, pero jamás encontré mención alguna al respecto,ya que siempre ese tipo de información generalmente se oculta..

Notas:
* No hemos podido encontrar publicación alguna de autoría de J. R. Cuomo, o referencias sobre su trabajo en el Instituto.
** En realidad fue un subsidio otorgado por única vez por el monto de 300.000 pesos m/n.
*** El parasitólogo alemán Lothar Szidat (1892-1973)  ingresó al museo algo antes que Boltovskoy, fue así el primer parasitólogo que trabajó en el MACN e INICIN y dejó una amplia escuela de parasitólogos argentinos y creó  la Colección Nacional de Parasitología. Tuve oportunidad de conocerlo en la década de 1960 cuando entré a trabajar al Museo y quedé sorprendido de su gran caudal de conocimientos, aunque no ocultaba para nada su profundo antisemitismo, lo que generaba, lamentablemente, serias discusiones con los invitados a la hora de tomar el té a las 5.00 PM en la División de Ictiología, a la cual él acostumbraba concurrir.
****Los bajos salarios en el MACN fueron una constante a lo largo de sus 200 años de existencia. Este tema ya ha sido analizado en otra nota. Lamentablemente este factor impidió retener a los mejores, que emigraron a otras reparticiones del estado con salarios mas elevados, hacia la industria o estimularon, a los que se quedaron, a realizar trabajos para terceros en los laboratorios del Museo, tendencia que lamentablemente en la actualidad no ha desparecido.

Bibliografía
Hagood, J. D.2004.  Arming Perón's "New Argentina": The Migration of German Scientists and Technology after World War II. Society History Technology Meeting Sept. 2004 (www.histech.nl/shot2004/programma/txt/hagood.asp?file=hagood - 4k -)
López, H., M. Ehrlich y J. P.Gómez, 2012. Victor Angelescu, Ictiólogos de la Argentina. http://naturalis.fcnym.unlp.edu.ar/repositorio/_documentos/sipcyt/bfa001707.pdf
Meding, H. M. 1999.La Ruta de los nazis en tiempos de Perón. Emecé: 433 pp. , Buenos Aires.
Mendoza, D.H.y A.Busala.2006. De la movilización industrial a la Argentina científica”: La organización de la ciencia durante el peronismo (1946-1955). Revista da SBHC, Rio de Janeiro, v. 4, n. 1, p. 18-33, jan | jun 2006.
Palamidessi, H. 2006. Uranio en Argentina. Boletín MORENO No.176 (16/11/2006)  (www.info-moreno.com.ar/notas/energia_nuclear/uranio_argentina.htm - 50k -)
Parodiz, J. J. y E. Balech.1992. El Museo Argentino de Ciencias Naturales “B Rivadavia. …en pantuflas. Ed .Mimeo: 91pag., Bs. As. 

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